Una pulsera disfrazada de “smartwatch”

El desarrollo de una solución simple, fácil de utilizar y muy social ha sido la clave que ha llevado a Fitbit a convertirse en uno de los fabricantes de monitores de actividad con más éxito en todo el mundo. Sus ventas ascienden a 126 millones de unidades en cuatro años. Su última apuesta es Fitbit Blaze, un dispositivo a medio camino entre una pulsera de actividad y un smartwatch: hereda las funciones típicas de las primeras y posee un diseño más propio de los segundos.

Fitbit Blaze funciona emparejado con un smartphone a través de la misma app que utiliza el resto de modelos de la firma y es compatible con terminales iOS, Android y Windows. Desde esta aplicación se realiza la vinculación necesaria para su uso: un proceso muy sencillo y rápido que se hace casi por completo de forma automática. Luego, permite revisar el histórico de todas las estadísticas que va recogiendo, retar a otros usuarios, establecer metas y ajustar la configuración del dispositivo.

Este reloj está especialmente orientado a fitness, lo que se ve claramente al repasar sus funcionalidades. Al deslizar el dedo una única vez sobre su pantalla es posible consultar las estadísticas del día: pasos, frecuencia cardiaca, distancia recorrida, calorías quemadas y plantas subidas. Para registrar todas estas variables se vale de un conjunto de sensores entre los que se encuentran un acelerómetro, un altímetro y el sensor de ritmo cardiaco PurePulse, que emite una luz LED de color verde que ilumina los capilares bajo la piel para que el sensor óptico pueda medir el pulso. Lo hace de forma continua tanto en reposo como al practicar deporte: cada cinco segundos en el primer caso y cada segundo en el último. De esta manera, puede tener en cuenta este dato a la hora de calcular mejor las calorías quemadas o la intensidad en el ejercicio.

Su diseño exterior es similar al de los smartwatches, pero con un estilo diferente a prácticamente todos los modelos comercializados hasta la fecha. El protagonista de su estética es un marco con forma octogonal de acero inoxidable quirúrgico. En su interior se ubica una pantalla táctil LCD a color que tiene un tamaño de 1,25 pulgadas y está recubierta de cristal Gorilla Glass 3 para reducir al máximo los arañazos que provoca su uso diario. La pantalla se desmonta del marco para cargarlo, ya que utiliza una base con tapa en la que se coloca sólo esta unidad central. El manejo se realiza a través de la pantalla táctil, aunque posee tres botones físicos: uno para volver al menú inicial y otros dos de selección.
(Fuente: El País)

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